19 de agosto de 2014

EL QUESO GAMONEU DEL PUERTO EN HUMARTINI.

       Después de la excepcional experiencia que tuve en la majada de Belbín con Cándido Asprón he vuelto a adentrarme en el apasionante mundo del Queso Gamoneu. 
  Las majadas de los puertos de Cangas y de Onís en las que se elabora del Gamoneu del “Puertu”  constituyen una excelente opción para  dar un paseo para esos días en los que no disponemos de mucho tiempo o en los que no nos apetece una actividad físicamente muy exigente.  

 Además del paisaje siempre podemos disfrutar de la conversación con alguno de los pastores  que aún habitan las cabañas de los Picos en la época estival. Antiguamente en los pueblos de los valles se denominaba a esta práctica subir al puerto a “hacer la renta” en referencia a las ganancias que obtenían de la actividad ganadera y principalmente de la elaboración de queso.
En esta ocasión nos acercamos a la majada de Humartini. Ésta pequeña majada, perteneciente a Cangas de Onís, está muy próxima a los Lagos de Covadonga y  casi al pie de la carretera.
De la misma carretera parte una cómoda pista que nos acerca a la vega. En el camino encontramos parte de la reciella.  En esta ocasión casi somos nosotros los pastoreados por las cabras que nos sirven de guía hacia la majada.
 En aquellos días en los que las nubes cubren de forma amenazante el horizonte  calizo de picos en aviso de inestabilidad meteorológica las cabras se suman al toque de atención. El pastor, avezado a estos comportamientos instintivos de su ganado,  sabe interpretar la más que cierta posibilidad de un cambio en el tiempo en esos días en los que el cielo se cubre y no tiene que subir a las peñas en busca de las cabras que bajan mansas al cobijo de las majadas.















En el otear la montaña y el ganado encontramos a Antonio Fernández, pastor de Humartini.
 Tras una amena conversación y continuamos en su compañía hasta la majada. 

Allí con paciencia y orgullo nos muestra la quesería donde elabora su valorado queso. 
Antonio comparte sus quehaceres con su hermana Covadonga Fernández. Entre ambos han sabido adaptarse a los nuevos tiempos, manteniendo la esencia de una de las actividades más tradicionales de nuestras montañas se han convertido de punta de lanza de una actividad caracterizada por la excelencia de su producto: la elaboración de  queso gamoneu.



 


La experiencia y vitalidad de Antonio y Covadonga se ve reforzada por la compañía de las nuevas generaciones de la familia. En este caso se trata de Izan del nieto de Covadonga. De su energía y precoz  complicidad con el entorno  se adivina a las claras la herencia de varias generaciones dedicadas al pastoreo.








 En compañía de Covadonga e Izan nos dirigimos a visitar la cueva en la que cura el queso.

 Todos aquellos factores protagonistas en la elaboración del queso son cuidados con el máximo esmero por los artesanos queseros para garantizar la obtención de un producto de la máxima calidad y las cuevas no están exentas de la excelencia que rodea el mundo del Gamoneu. 
La elección de una cueva ofrezca unas condiciones óptimas de humedad y ventilación para la curación del queso ha sido  una labor  de muchas generaciones.  Covadonga y Antonio curan sus quesos en una estrecha y profunda cueva en las proximidades de Teón. Resulta llamativo lo dificultoso que resulta recorrer los al menos 100 metros de recorrido lineal de la cueva.

 Un serpenteante camino en el que en pocos momentos es posible transitar erguido, debemos amoldar nuestro cuerpo a las caprichosas galerías mientras que no perdemos atención a los pies que deben mantenerse sobre resbaladizos andamiajes que evitan nos mojemos en el pequeño curso de agua que en ocasiones recorre la cueva.
 Conforme avanzamos comenzamos a ver estanterías repletas de quesos ocupando los lugares más insospechados. Cuando entran en la cueva los gamoneos presentan un suave color siena tostado fruto del ahumado  en las talameras de las cabañas. 
Conforme el hongo va actuando en la corteza del queso éste adopta diferentes tonalidades siendo características las rojizas, verdosas y azuladas. Hasta llegar al producto final, en este proceso de afinado son muchas las horas que los queseros dedican en el interior de estas cuevas al cuidado de los quesos. 

Pero fuera de la cueva aún espera más trabajo. Con las últimas horas del día llega la hora del ordeño. Son labores rutinarias y pesadas aunque en Humartini cuentan con la ayuda  de las nuevas generaciones.
 


 
















 Covadonga nos muestra en la quesería como se realiza el salado y ahumado de las piezas de gamoneu antes de  ser enviados a la cueva.


Tras un largo día de trabajo es momento  para un pequeño descanso. Disfrutamos de la conversación  mientras tenemos el privilegio de degustar uno de esos quesos elaborados con el saber hacer y la tradición heredada de tantas y tantas generaciones.

 Nosotros nos vamos en busca de las comodidades del valle pero en Humartini, Belbín, Fana, Les Bobies, Vega Maor y alguna otra majada del Cornión quedan los pastores y pastoras de los Picos de Europa,  estarán en el puerto hasta que el otoño y las primeras nevadas les hagan abandanoar los pastos de altura. Mientras continúen con su trashumancia la conservación del paisaje de la media montaña y la cultura pastoril acumulada durante tantas generaciones está asegurada.



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