23 de enero de 2010

ESQUI EN PEÑA CASTIL DESDE LAS VEGAS DE SOTRES

En busca de una imagen:
Un día de estos que sales por inercia, ya has quedado pero no confías en absoluto en la méteo y bueno... por lo menos compro el pan calentito por la mañana y ya lo desayunaré de vuelta en casa pero según vas subiendo metros cada vez ves más cerca el premio en mi caso no es el alcanzar una cumbre sino el disfrutar de imagenes como esta...


Sabíamos que la cota de nieve con continuidad para esquiar estaba muy alta pero siempre piensas que vah! malo será no coger algo bien sin tener que portear. La idea era subir las Moñetas pero al enfocar el valle del Duje la visión fue más que desalentadora pero ya puestos y viendo que el día respetaba dejamos en coche en Fresnidiello y pusimos la casa a cuestas. En seguida nos dimos cuenta que subir dirección a las Moñetas era buena idea y reorientamos la marcha rumbo a la Majada del Fresnedal con el objetivo con coger uno de los canalillos que bajaban de la horcada Camburero. Este cambio de recorrido fue la clave para disfrutar de un inmejorable día de monte.
Las condiciones de la nieve eran fantásticas, Valentin puso los crampones y continuó con los esquis en la mochila hasta arriba ya que no tenía cuchillas y yo a trabajar duramente el canteo y las cuchillas pero con una fina capa de nieve polvo que prometía un buen desdenso.

En Camburero las vistas son expléndias una gratificante recompensa al esfuerzo hasta ahora realizado.

















De aquí para arriba ya se me hace muy dura la subida pero la proximidad de la panorámica de Urrielllu es motivación suficiente para continuar foqueando por un terreno ahora un poco más helado que me hace pensar en la bajada. Por fin llegamos a la altura del Picu, tenemos la Norte frente a frente mereció la pena sufrir este último tramo.

Los últimos 100 metros de desnivel nos vemos obligados a realizarnos con crampones, ya no hay nieve suficiente para continuar con eskis. Hay que decir que este último tramo lo realizo gracias a Valentin que insistió un poco, por mi ya hubiese dado el día por bueno al quitar los esquis, menos mal que le hice caso.




A partir de aquí el cielo, como si lo hubieramos encargado, comenzo a abrir y a brillar el sol, en la cumbre todo era perfecto, ni una pequeña racha de viento nos impidió disfrutar con calma de las vistas de la cumbre.









El descenso fue de lo más gratificante la nieve estaba en muy buenas condiciones aunque físicamente muy exigente, ya que obligaba a ir trabajando continuamente los cantos para enganchar en la nieve helada y a la vez se combinaba con zonas con polvo acumulado. Aunque, al final, los cuádriceps estaban para el arrastre la esquiada fue de las que hacen afición.
Ahora solo esperar que nieve otra vez porque la cosa se está poniendo muy muy escasa y esto de portear los eskis como que no me acaba de atraer a mi mucho je je.

1 comentario:

  1. Qué güay Castaño, ya lié al Carlos. A ver si ye verdá y el finde que viene tiramos pallá

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