Después de dos semanas en las que nos
coincidió el descanso con
días de lluvia, que ya es mala suerte en verano, retomamos la actividad con una ruta en
BTT por la
Liebana y el norte de Palencia.
Nuevamene contamos con la
compañía de
Bene que además de la grata
compañía nos
permitió hacer más cómoda la ruta al disponer de dos vehículos.

Comenzamos en el pueblo de
Cucayo a casi 900metros. La previsión meteorológica era de mucho calor así que madrugamos y poco después de las 9 de la mañana ya
estábamos pedaleando. A esa hora se notaba que el sol apretaría de lo lindo. Por si aún no
habíamos despertado las primeras rampas son de lo más duro, empezamos desde el comienzo con el plato
piquiñin y el piñón

grande. Son fuertes rampas que en
ocasiones nos obligan a echar pie a tierra,
al menos Marta y yo,
Bene ya es otra cosa
ta como un
torín. Lo bueno que tiene la ascensión que aún siendo rampas muy duras son cortas y
siempre las sigue un pequeño tramo de descanso así que sin prisa ganamos
altura con mucha rapidez. La pista recorre unos puertos muy bonitos, multitud de
praos y majadas que llenos de actividad con las labores de siega.

El
bosque resulta muy entretenido, en ocasiones nos recuerda la subida
a Vegabaño aunque se trata de un bosque mucho más joven. Una vez superado el bosque disfrutamos de las vistas de todo el ascenso realizado por este
valle y ya en el fondo del todo oculto a nuestra vista intuimos donde de encuentra
Cucayo.

A partir de
aquí la pista continua por
praderías de alta montaña y vislumbramos el final del primer tramos de subida donde se encuentra el puerto de
Riofrío bajo las rocosas laderas de la mole de Peña Prieta.

Por fin llegamos a
Riofrío donde comemos un poco ya casi al pie de Peña Prieta .

Ahora descendemos hacia el
Curavacas en cuya falda se encuentra el Pozo al que nos
dirigimos.

Un recorrido en el perdemos unos 200 metros pero que no se desciende muy rápido ya que es
relativamente suave y tiene bastante piedra suelta. Lo bueno es que este tramo lo tendremos que repetir en sentido contrario y se
intuye que no será muy costoso de remontar.
El descenso se acaba y debemos cruzar el río
Carrión para ascender el último tramo que nos lleva hacia el Pozo del
Curavacas. Se trata de un tramo muy vistoso por la proximidad del
Curavacas y entretenido ya que tenemos que cruzar varias riegas muy divertidas.



El tramo más duro de esta ascensión es lo que se llamaban los escalones del Pozo del
Curavacas ,digo se llamaban ya que pese a que
supuestamente estamos en un entorno protegido bajo la figura de Parque Natural de
Fentes Carrionas los antiguos escalones de roca han desaparecido y ahora hay una
empinadisima rampa por la que suben
todoterrenos.
Así la subimos:
Se supone que toda esta zona del Valle de
Pineda es una zona de reserva y cada poco hay una señal de prohibido circular y esas cosas pero la realidad es que estaba lleno de todo terrenos de turistas,
senderistas o como se quiera llamar que
subían con el coche,
quads o motos. Es lamentable y una pena que se permitan y promocionen estos usos, espero que nunca veamos las
pilonas de una estación de
eski en las
vírgenes laderas de
PeñaPrieta y su entorno....

Por
fín llegamos al ansiado Pozo del
Curavacas donde comemos
tranquilamente disfrutando de lo hermoso del entorno. Solo en un momento se interrumpió la paz del entorno por la llegada de un ruidoso
quad y una moto, ninguno de ellos era ganadero buscando reses...

Iniciamos el descenso con tramos empinados muy
entretenidos para rápidamente volver a remontar la pista que nos lleva de
vuelta a
Riofrio y al chozo y tenada de Vega Canal.

Al fondo el
Curavacas se despide de nosotros.
Tambien nos despedimos de Peña Prieta y de un hermoso cielo castellano:


Pero en el
horizonte emergen
expendios como siempre los Picos de Europa, en primer lugar se muestra el macizo Oriental.

Unos metros más y el macizo central de los Picos de Europa se muestra con toda su espectacularidad:


Hasta la cumbre del
Picu se asoma entre afiladas agujas calizas a saludarnos, una cumbre que estos días añora una figura de piedra junto a la que todos
inmortalizamos nuestro ascenso por sus empinadas paredes y que
lamentablemente hoy ya no está.

Desde este punto ya solo nos queda descender hacia el pueblo de Barrio.

Es un descenso bueno por pista, empinadas rampas con
algún tramo de
piedra que en general se baja muy bien, haber subido por
aqúi hubiese sido
bastane más duro ya que tiene más desniveles y ningún descanso hasta el final, creo que
acertamos. A partir de aquí el calor se hace sofocante hasta ahora no nos había molestado ya que arriba
corria una fuerte brisa que ayudaba a
refrecar un poco pero conforme
ivamos descendiendo
notábamos como el fondo del valle era un autentico horno.

Desde Barrio continuamos por carretera para enlazar con la carretera del
puerto de San Glorio en pocos kilómetros ya estamos en la Vega de
Liebana donde finalizamos la ruta. Aun nos queda ir a por la fugo que estaba en
Cucayo para poner punto final a la actividad con una
reconfortante ducha de furgoneta para limpiar el polvo e intentar aliviar los casi 40 grados que marcaba el
termómetro de
Bene.

Un
explendido día y una ruta para repetir y recomendar a cualquiera.


Para completar el día ponemos rumbo al Cantábrico para refrescar nuestros cansados y acalorados cuerpos en las aguas de
Borizu donde nos esperaban Miguel y
Olaya.