6 de febrero de 2015

ESQUÍ DE TRAVESÍA: OSEJA DE SAJAMBRE, CAMINO VIEJO, MIRADOR DE LOS PORROS, PORTILLA VEGABAÑO, SOTO SAJAMBRE, OSEJA. (05-02-2015)

   Son las 8:45 de la mañana, estamos sentados en una cafetería terminando de desperezarnos y tratando de entrar en calor, en las manos una humeane taza  y los ojos mirando inquisidoramente por la cristalera al exterior. La mañana se presenta con una intensa cortina de agua que se precipita contra el suelo desde una densa nube gris que apenas permite ver el paisaje. 
   Dicen que la constancia, la tenacidad y la perseverancia son  aspectos positivos de la personalidad. Cuando crees en algo y tienes claro tus metas e ilusiones debes apostar por ello a pesar de las dificultades que surjan en el camino. En ocasiones terminas dándote cuenta de que caminabas en busca de quimeras o que quizás el sueño no era tan idílico como en un principio creías haber imaginado. En éste caso puedes pensar que has perdido el tiempo. No obstante creo que más que una pérdida de tiempo se trata de un aprendizaje más en la vida y debes sentirte orgulloso si has hecho todo lo posible por conseguirlo.
   Mientras saboreamos los primeros sorbos de la infusión comenzamos a pensar seriamente que hoy nos hemos levantado de la cama para perseguir otra quimera más. La infusión se termina y el tiempo pasa, hay que tomar una decisión. Contra toda lógica, y depués de valorar varias opciones decidimos continuar con nuestro idea original. Será un problema de miopía o será que más que perseverantes somo unos tercos de mucho cuidado pero nos ponemos rumbo al Puerto del Pontón.
   Salimos de Cangas con los limpia parabrisas de la ballena blanca trabajando a márchas forzadas, y con mucha precaución ya que muchos tramos de la carretera están cubiertos por el granizo. Conforme avanzamos parece o creemos interpretar que la meteorología comienza a ser un poco más benévola. Ya metidos en pleno desfiladero de los Beyos nos sorprende ésta imagen del Frailón y les Monxines.
   Inmediatamente nuestro semblante cambia por completo y nos agarramos con firmeza a éste pequeño claro en medio de la tempestad. Continuamos el camino y la carretera comienza mostrarnos los efectos de la intensa borrasca que nos está castigando éstos días. 
Apenas han circulados vehículos y la gran cantidad de nieve y hielo hacen que ni las ruedas de nieve y las palas sean suficientes para continuar la marcha. Terminamos poniendo las tediosas cadenas para poder llegar a Oseja de Sajambre de donde tenemos claro que no podemos continuar.
   Un lugar perfecto y unas condiciones perfectas para calzar los esquís y aventurarnos en busca de los hayedos nevados de Vegabaño. La pequeña clama parece que se hace un poco, solo un poco estable así que comenzamos a foquear por la misma carretera nacional rumbo al camino Viejo. 
 
   Todo lo que podamos hacer hoy es un regalo que nos ofrece la montaña así que caminamos sin prisa, disfrutando de un paisaje que nos cautiva a cada paso que damos.
Foto de Alejandro Lopez.
 Se abre algún pequeño claro por el que se cuelan intensos rayos de sol que contribuyen a templar el gélido ambiente y desatar nuestras ilusiones.

Las condiciones de la nieve son ideales. Salimos con más de medio metro de nieve polvo, espesor  que conforme ascendemos va en aumento. 
No hay suficientes adjetivos para describir el paisaje por el que transitamos. La nieve vence la resistencia de las ramas que se se inclinan simulando una elegante reverencia mientras avanzamos por el sendero. A mi cabeza vuelven las imágenes de mis primeras salidas con esquíes al monte, inevitable que me enamorase perdidamente de la montaña en invierno y del esquí de travesía.
Sin darnos cuenta vamos ganando altura y disfrutamos de una excepcional panorámica de Oseja de Sajambre y la Pica Ten.
   Caminamos sin noción del tiempo poniendo en nuestra cabeza banda sonora al paisaje que nos rodea. Por momentos nos decantamos por una armoniosa balada que nos arrebata el corazón y por momentos oímos el rock&roll del montañismo. 
 
La meteorología es bastante inestable, alternan los claros con momentos en los que nuevamente la nube se hace dueña del bosque azotándonos con una intensa ventisca.   
 
Llegamos al mirador de los Porros y enlazamos con la pista que sube de Soto de Sajambre dirección a Vegabaño.
A partir de aquí el camino se hace más llevadero y la belleza del paisaje va en aumento.
Foto Alejandro Lopez

Ensimismados en éste espectáculo llegamos ala portillera que da acceso a Vegabaño donde paramos a comer algo y hacernos una foto de grupo.
Sin darnos cuenta la nube ha terminado por derrotar al sol y rápidamente se cubre  para comenzar a nevar con insistencia y azotarnos con fuertes rachas de viento. El objetivo del día era llegar hasta Vegabaño, estamos a escasos quince minutos pero, aún sintiéndolo mucho, decidimos que lo más adecuado es iniciar el descenso. Yo lo siento por mis compañer@s de hoy más que por mí ya que aún tengo frescas en el recuerdo las embelesadoras imágenes de hace apenas unos días en mi última visita a raquetas a Vegabaño. En aquella ocasión en raquetas y con mucha menos nieve de la que hoy encontramos. 

   Nieva copiosamente, la fuerte ventisca hace que los copos de nieve golpeen nuestro rostro con inusitada violencia, la niebla nos hace perder el relieve, la sensación térmica cae en picado, los dedos de las manos, cubiertas con un guante fino, comienzan a doler por el frio... comenzamos el descenso. Nieve perfecta en la que los esquíes comienzan a flotar,  apenas vemos las espátulas, una explosión de nieve polvo acompaña cada uno de nuestros giros, no hay relieve pero las sensaciones de los esquíes nos guían perfectamente en nuestro descenso. 

   Ahora si sabemos que banda sonora nos está haciendo vibrar, 
es Rock&Roll, Rock&Roll del bueno, del mejor !!!

Apenas se puede sacar la cámara y mantener el objetivo medianamente seco pero aún así intentamos tirar alguna foto.
   La nevada es tan fuerte y es tal la cantidad de nieve acumulada que nos cuesta encontrar el camino para llegar a Soto de Sajambre. Un camino más que evidente en condiciones normales y que piensas que es imposible tener dudas. Pero todo está cubierto y además el trabajo del aire durante éstos últimos días ha formado cantidad de de montículos que hacen irreconocible el camino.



   Atravesamos las calles de Soto de Sajambre esquiando con una nevada como nunca antes habíamos visto. Tal es así que la carretera está sin abrir hasta Oseja. En el pueblo llevan dos días incomunicados y sin luz eléctrica.  La nieve se acumula en los tejados en tal cantidad que, como en el caso de éste hórreo, se ven obligados a subir para retirar la nieve por miedo a que venza con su peso el tejado.
   Continuamos esquiando por la carretera cuya caja apenas de adivina. Al llegar a la zona de las viseras y del túnel vemos la causa de porqué no está abierta la carretera. Varios aludes hacen imposible el trabajo de las cuñas. Solo pueden ser retirados con una fresa y éstas están saturadas en zonas como Maraña donde nos dicen que los espesores rondan los dos metros y medio y los tres metros.  
 

Finalmente llegamos nuevamente a Oseja de Sajambre, foqueando por la misma carretera nacional ....

   Lo que en un principio parecía un día perdido se comvirtió en uno de los días de monte más bonitos que te puedas imaginar. No hay duda, lo pensamos muchas veces y días como éste nos hacen reafirmarnos, siempre hay que salir al monte, independientemene de la predicción meteorológica. Es posible que en ocasiones si estemos persiguiendo una quimera pero la  montaña nos demuestra en muchas ocasiones que es más que benévola con nosotros. Y si no lo es pues no perdemos nada, es más,  seguro que habremos ganado una entretenida conversación con nuestros compañer@s de actividad. 
   Ahora toca descansar un poco, curar las maltrechas piernas y en cuanto se pueda volver a disfrutar de éstas condiciones y de éstos paisajes idílicos.

28 de enero de 2015

RAQUETAS DE NIEVE POR VEGABAÑO (28-01-2015)

   Vegabaño es uno de esos lugares en los que el tiempo se detiene, los sentidos se colapsan y la imaginación se lanza a un vuelo sin retorno. En cada una de las estaciones del año Vegabaño nos recibe con una sinfonía de luces y colores que perdura en nuestra imaginación hasta la próxima visita. Es difícil decidirse por una estación u otra pero el invierno tiene algo... 
   Antes de llegar a Soto Sajambre la Reina de los Picos espera con su siempre majestuosa silueta, resulta inevitable no detenernos y lanzarle otra foto más.
Foto Silvia Castro.
    Con las primeras luces del alba un inmaculado cielo azul intenta hacernos olvidar la irremediable  llegada de un anunciado frente nuboso que poco a poco irá cubriendo horizonte. Cuando llegamos a Vegabaño las nubes se erigen en claras vencedoras de lo que fue una rápida y desequilibrada batalla.
Foto Silva Castro.
  Hoy  no supone ningún problema éste cielo gris plomizo que limita la visibilidad de las cumbres de Picos. Se trata de dar un paseo, intentar hacer alguna foto y disfrutar de la charleta. Es más, quizás el embrujo de Vegabaño se vea acentuado con ésta atmósfera invernal.
Foto Silvia Castro.

 Vagamos por la vega de cabaña en cabaña y de haya en haya en busca de la mágia de Vegabaño. Cuando todo lo que te rodea es un espectáculo la dificultad se esconde en decidir que dejas atrás.

(Ah... y si no te acuerdas de que, debido al incesante orbayu, hay que limpiar el objetivo constantemente, cuando llegas a casa la papelera de reciclaje se satura....)

Foto Silvia Castro.
     El refugio está cerrado, solo tiene abierta la zona de vivac donde nos resguardamos para comer un sabroso bocata y tirar alguna foto más.
Foto Silvia Castro.

 Hoy toca raquetas de nieve, la verdad que son un poco madreñones pero para dar un paseo como éste están bien.
De regreso continuamos nuestro periplo fotográfico por Vegabaño.
Foto Silvia Castro.
    La temperatura es bastante agradable, lo que junto con el orbayu hacen que la nieve haya perdido la dureza que tenía en las primeras horas de la mañana. Es la antesala de la borrasca que se avecina para los próximo días.
Foto Silvia Castro.
    Nosotros ya hemos disfrutado, nos llevamos las retinas inundadas de imágenes, las pilas cargadas al doscientos por cien y un sinfín de futuras fotografías  por hacer. Ahora tocarán unos días de casa a la espera de que nuevas nevadas nos permitan nuevamente disfrutar de la montaña.
  

26 de enero de 2015

ESQUÍ DE TRAVESÍA: TARNA-LA BEDULAR-SOBREFOZ (25-01-2015)


    Hacía ya un par de años que llevamos detrás de ésta actividad. No es del todo fácil realizarla ya que con las exiguas nevadas de éstos últimos años había que afinar mucho con los días libres para coincidir con el paquetón. Además necesitábamos liar a algún alma caritativa que nos llevase a Tarna y nos fuese a recoger a Sobrefoz. Al fín éste fin de semana se conjugaron todos los requisitos, nieve hasta casi Sobrefoz y Paco y Carrio que se dejaron engañar para trabajar de choféres. Lo primero debe ser agradecerles a ellos su ofrecimiento y buena disposición.
   Se echó en falta a algún habitual del grupito de esquí pero es complicado poder cuadar todo el mundo, no obstante es una actividad para repetir. Comenzamos la en Tarna con muy buena nieve para foquear, está bastante dura y no es necesario abrir huella aunque tampoco está tan dura como para poner cuchillas.
   Una cosa si nos pone en alerta de cara al descenso, ha llovido en altura y se han formado los típicos canalizos que suelen complicar un poco el descenso, se augura "uralita" asgalla.
  El ascenso a la Bedular es muy corto y sin grandes desniveles así que subimos más o menos agrupados.
     Los últimos metros a cumbre si que están un poco más duros y nos obligan a trabajar duramente el canteo. La cumbre aunque cercana y sencilla es un excepcional mirador de los Picos y de la Cordillera Cantábrica.
 La para de la cara sur, por la que hemos ascendido, tiene unas condiciones de lo más atractivas así que aprovechamos para hacer unos giros antes de lanzarnos por la norte camino de la Salguerosa.


 

 La nieve se deja querer pero con mucho mimo ya que tiene unas condiciones un poco cambiantes: algo de contra, algún canalizo, alguna acumulación de polvo. Creo que aquí disfrutamos de los mejores giros del día.
 Poner las pieles otra vez hasta el collau y valorar como está el descenso hacia la Salguerosa. Se trata de un largo descenso, con palas sin demasiada inclinación y muy amplias. De todos modos las condiciones de la nieve nos obligan a bajar con sumo cuidado adaptándonos en cada giro a las cambiantes condiciones de la nieve.
 Marta hace gala de la gran mejoría que ha experimentado en ésto del esquí de matu.
 Juanín rebosa entusiasmo, está más contento que un guaje con un caramelo.
 Llegando a la Salguerosa el asunto se pone un poco más torpe ya que la costra va en aumento y la falta de pendiente dificulta aun más los giros.  Evitar los galletones se convierte en tarea imposible, hoy no libramos ninguno.
 Entramos en el bosque y una densa capa de niebla nos cubre amenazantemente. Era el marco idóneo para lo que nos esperaba, esquí de supervivencia puro y duro y llevar los menos ramascazos en jocicu posibles ja ja ja

 Paiajísticamente el bosque está precioso y compensa el esfuerzo.
 La niebla comienza a levantar para dejarnos ver la luz al final del tunel: Ventaniella.

    Ventaniella es uno de esos lugares mágicos de la montaña y como suele ser habitual más aún si está cubierto de nieve.

 Un pequeño tentenpie en el mesón y continuamos camino de Sobrefoz donde Paco y Carrio nos tienen reservada mesa para reponer fuerzas como es debido.

    El denscenso por la pista Ventaniella se hace más cómo de lo esperado, los esquís corren bastante bien. Apurando la maquina unos esquiamos hasta la venta Aurora y los más audaces apenas quedan a poco más de un kilómetro de Sobrefoz.
(Foto Félix)
Finalmente una meta más cumplida y sobre todo otro día de buena compañía, risas y anéctodas.varias....